El camino de baldosas amarillas y el asfaltado.

- ¡Qué fuerte! ¡Es que siempre habláis en pasado!
- Tú utilizas también el pasado, pero compuesto.


Esa es la primera y última conversación que tuve con un tipo que acababa de conocer y cuyo origen, por su tez morena, hubiera podido ser colombiano. Es de Andalucía, así que en lugar de tez morena diré piel aceituna. En Asturias, por comparación, sería negro como el carbón y, al otro lado del Atlántico, café.

Se refería a la diferencia entre el pretérito perfecto compuesto y pretérito perfecto simple (como para entrar en detalles...). Aún estoy calibrando el nivel de sorpresa y la expresión corporal teniendo en cuenta que viene de un español que reside en Madrid, capital europea multicultural, multiracial, multinacional. La de la corazonada olímpica que quedó en infarto.

He de confesar que me sentí como un mono abriendo un caramelo a punto de ser fusilado por un montón de índices de pequeño tamaño en algún zoo que se precie (o no). Lo he hablado muchas veces con mucha gente, lo del "he hecho" e "hice", y nunca nadie me había hecho sentirme repentinamente iluminada por un foco enorme y blanco sobre fondo negro, congelada en el tiempo y el espacio, con mi caramelo a medio desenvolver, hipnotizada por la luz (suenan risas enlatadas), en el mismo instante en que se está cometiendo un delito o una acción reprobable - in fraganti. Me sentí aborigen de los bosques del lejano norte, con cerbatana (¿lingüistica?) y todo.

Es un hecho. España en lugar de tener un telón de acero, tiene un telón chubasquero de Capitán Pescanova. Me explico: el entorno y sus características empapan un lado y por el otro resbalan. Unos ansían el espíritu de ciudadanía europea y otros alimentan las tradiciones tradicionales tradicionalistas de la España profunda, las reflejadas en las postales con faldas de sevillanas, imanes de paellera con langosta (¿pero quién se ha comido una langosta tan grande como una paellera familiar?) y, por supuesto, la bandera con el toro.

Un lado del telón evoluciona y el otro no. Éste ensalza la memoria histórica y reivindica la cultura popular, también histórica. Podría ilustrarse con la diferencia entre usar preservativo y no, si los espermatozoides fuesen reabsorbidos al rebotar contra el látex.


Por cierto, el andaluz del chiste está haciendo un máster en derecho empresarial.


Si mal no recuerdo, el lado impermeable es el amarillo, como el envés de un capote.

Cada cual que se sitúe.
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Revival II

27/03/07

Las pecas parecían disolverse en aquellas mejillas sonrosadas debido al calor, a las prisas y a la riña que le esperaba en casa impaciente. Las farolas del pueblo ya se habían encendido hacía un rato, cuando recuperaba el aliento y abría los ojos, y por la carretera secundaria, acueducto de los aires modernos de la ciudad, ya no pasaba ningún vehículo desde hacía varias horas. Ni una bicicleta de hierro, ya no eran horas de comerciantes.

Los zapatos le hacían un poco de daño en el orgullo, demasiado charol para 16 años y demasiado blancos para la cada vez más ligera inocencia, rasgada esa misma tarde, igual que el vestido de lino del que se encaprichó aquella zarza dichosa y que ahora tenía pequeñas manchas de color púrpura con sabor a mora, a sus labios, a su piel. Se decía a sí misma que, cuando llegase el momento, debería ser cautelosa, sensata, madura. Pero nunca planeó los ojos verdes, hipnóticos que le robaron la vergüenza en un suspiro, el derecho a gobernar sus instintos. Los ojos que le sumieron en un remolino de hojas, ramas rotas y hierba en el pelo; los que apagaron el sol de la tarde y acallaron los miedos más enraizados a su fe; los que redujeron el mundo a una burbuja al vacío, sin nombres, sin condición, sin conciencia, sin límites.

Tropezando con alguna que otra piedra, corría automática hacia la casa, reviviendo o, más bien, terminando de vivir aquella experiencia en la que lo más profundo de su ser pareció expandirse hacia el infinito a la velocidad de la luz, buscando desquiciada un muro final contra el que reventar en mil pedazos incandescentes... Duró poco más que la reanimación de la brasa de un cigarro en boca veterana, pero tuvo el efecto de la droga más adictiva.

Dobló la esquina y distinguió su portal bajo una luz tenue de farola de gas. Para su sorpresa, sintió un extraño alivio, como si le hubiesen quitado un peso de encima, a pesar de llegar una hora tarde. Se sacudió el pelo, plegó el vestido para ocultar las manchas de mora ...¿rojas?, creía haberse manchado de púrp... Un rayo de pánico la fulminó por dentro, sintió que se encogía y que le fallaban las rodillas. No pasa nada. No pasa nada. Respiró hondo un par de veces y recobró la serenidad. Entró en casa con la espalda arqueada y la cabeza gacha, quería volverse invisible.

- ¿Ana? ¿Eres tú? - su madre estaba en la cocina y su padre en el salón. Uno a cada lado de las escaleras que llevaban a su habitación.
- Sí. Sé que llego tar...
- Ya está hecha la cena. Cámbiate y ven.

¿No la iban a reñir?

- Por cierto, que sea la última vez que dejas al perro entrar en casa. Me ha destrozado la rebeca que me regaló tu abuela.
- Ah, lo siento, y siento la hora...
- ¿Qué dices? Venga, a cenar.

¡Aaah!

Y Ana cayó en la cuenta: es lo que tiene el final del verano, el atraso de hora...
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Revival I

Como los movimientos de mi cuenta de Fotolog son inversamente proporcionales a los de la cuenta del banco, me han desactivado mi pequeño rinconcito virtual en dicha red, es decir, ya no puedo publicar con ella, pero sí leer mis actualizaciones hasta el momento.

Así que, antes de que la hagan desaparecer del todo, he decidido recopilar las entradas a las que más cariño tengo y publicarlas por aquí poco a poco.

1, 2, 3, 14...



7/12/06

Cierro los ojos y me cubro el rostro con las manos. "1...2..." Apoya tus labios sobre los míos, y vuelca tu cajón de secretos en mi boca. "...3...4..." ¡Rápido, escóndelos uno a uno en mi caleidoscopio de sueños! "...5...6..." Hago trampa. Separo mis dedos en uve y abro un ojo. "...7...8..." Te descubro nervioso, con una sonrisa en los ojos y tus manos de niño a rebosar de tesoros perdidos en un bolsillo descosido. "...9...y..." Te das prisa, se te cae algún que otro momento. "...y..." Sigo espiándote: te enderezas, te sacudes el polvo de tus recuerdos de la ropa. Cierro mi ojo de nuevo. "...¡¡¡10!!!" Me doy la vuelta y la emoción te ilumina la cara. Te cojo de la mano y me pongo a buscar. Te guiñaré un ojo. Entonces sabrás que los he encontrado. Te besaré la frente. Entonces sabrás que están a salvo.



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¡Feliz año nuevo!

Septiembre nuevo, vida nueva. Por mucho que nos empeñemos en felicitarnos el año en enero, los planes y proyectos comienzan a materializarse en el mes nueve, de "nuevo". Es más, una puede comentar en marzo el viaje que tiene planeado para la segunda quincena de agosto, ¿pero los planes para septiembre? "Uy, todavía queda mucho..."

Ahora, ¿quién planea el trabajo con la misma antelación que las vacaciones? También es verdad que entran en juego muchas más variables, pero si cupiese la posibilidad, ¿quién lo haría? ¿Eh? Yo tampoco.

Yo he comenzado mi año de manera sencilla: cortándome el pelo. No necesitaba un peinado para recibir al Rey1, de modo que opté por sentirme humanitaria y comprensiva y agradecer que permitan a gente con TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo) canalizado a través de las tijeras ganarse el pan gracias a su handicap bajo el calificativo de "peluquero/a". Tuve buena suerte y, además de quedar bien el corte, si ahora me diese por robar un banco, podría raparme la cabeza y pasar por obispo con mi coronilla granate y el pelo en pecho ( y cuello y collar). Pagué por un corte de pelo y me vendieron una doble identidad. ¡Ja! Es como el chiste aquel de:

- He engañado a la taquillera. Le he dicho que quería un billete de ida y vuelta y no pienso volver...

¡Ay que ver! Cada vez que comenzaba a alisarme un mechón con secador y cepillo parecía que me marcaba el sello de la peluquería en el cuero cabelludo. ¡Qué ganas más locas de mugir! Fue difícil contenerse, de hecho. Eso sí, en mi vida me habían dejado el pelo tan liso con un secador. ¡Aquí los carga el diablo!

Además de una coronilla incandescente, también me dejaron con falsos indicios de desequilibrio hormonal. Ahora mismo tengo más pelo en el pecho que mi novio. Y no será por falta de brochas en la peluquería... Tenía tres delante de mí y no me ofrecieron ninguna.


Salón de belleza, dicen. Lo que no especifican es si te la quitan o te la dan.


Y parece que afloja el calor.


Bárbara informando para el mundo. Finalizamos.







1. Que además de ser campechano, ahora lleva barba de tres días y se codea con los republicanos, ¡voten al Rey para la presidencia de la Tercera República!. La verdad es que sería interesante, el mismo rey que conduce un país de la dictadura a la democracia lo conduce también de la monarquía a la república. Un rey para gobernarlos a todos. Oye, me ha dado por esta frase. ¡Quitársusmela de la boca!
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Una llave para gobernarnos a todos.

"Esto es horrible", como decía una señora en la cola del banco esta mañana, que llegaba hasta la calle. Tres ventanillas y una cerrada en pleno centro de Madrid, a día 3, a las 11:30. Atendía una de esas cajeras-con-chicle y un señor que, a juzgar por la parsimonia y el aspecto, más bien parecía que sembrase patatas en Teverga y en sus ratos libres actualizase libretas. De todos modos me vino bien esperar esa media hora porque el aburrimiento me empujó a leer la letra pequeña del recibo. Así descubrí que lejos de tener que ir hoy a entregar la justificación de pago, he de ir a partir del 14 de agosto. Y eso estaba genial cuando aún no sabía lo que me contó el portero, porque así me daría tiempo a completar los quehaceres de esta mañana. La historia es la siguiente:

Estos días que estoy sola en el piso, cierro con llave por dentro durante la noche. Ayer, al abrir la puerta, la llave no salía. Desmontamos aquí la cerradura, quitando el embellecedor del lado externo y la manilla. Nada, la llave estaba atrancada. Llamé a un servicio 24h 365 d. Yo esperaba asustada al cerrajero. El clavo que me podría meter por ser domingo, por el desplazamiento en Madrid y por los extras con efectos especiales y de doblaje típicos de estos gremios me hacía temblar hasta revolverme la cena aún por ingerir.

Llegó un tío de 1'90 de planta, de alzado y de perfil. Yo esperaba un mañoso pequeño, más tipo joyero judío ortodoxo que boxeador ilegal. Eso es, era igual que el tipo enorme a quien Brad Pitt, en Snatch, mata de un puñetazo en la cara (qué gran película, y justo la echaron ayer). Pues esa mole fue quien vino en mi auxilio. En Madrid no hay Chapulín Colorado que valga.

Al menos venía uniformado, lo que me dio confianza: camiseta sin mangas de algodón, pantalones cortos y flojos, linterna en la boca y canalillo trasero. Y sudor, mucho sudor. Además, por teléfono adivinó el tipo de llave del que se trataba sin yo decirle Nada (!!!). Insisto, esperaba a un tío menudo pero con maña y conocedor de los intríngulis de la ciencia cerrajera, por lo que me sorprendió que este gigante sudoroso no fuese capaz de sacar la llave a lo bruto ni girándola con una llave inglesa a la máxima potencia sin control hasta pasado un buen rato y habiendo llamado a sus amigos Black & Decker (nunca imaginé que se utilizase un taladro para sacar una llave a no ser que directamente se hiciese un agujero en la puerta; hmmmm, igual tengo razón después de todo). Todavía va a ser obligatorio ser campeón de pesos pesados para un cerrajero.

Llegó un momento en que empecé a sufrir más por la puerta que por la cerradura. Después de varios "la hostia", "joder", "está jodida, jodida", "la madre que la parió" y tirar de los pantalones hacia arriba, consiguió extraer la llave... O lo que quedaba de ella. Y este cerrajero de Moria, que a poco quedó de rugirle a la puerta con todas sus fuerzas a la vez que pataleaba, con el fin de hacer vibrar la puerta lo suficiente para que la llave saliese sola (no lo intentó, pero podría apostar algo a que lo hubiese conseguido), me mostró la llave torcida, limada y con huellas de taladro. Con tono de cerrajero nervioso que pretende justificarte el dineral que le vas a tener que pagar sí o sí (cualquiera le dice que no...), coge y dice: "es que mira como está la llave".

Es que mira como está la llave. Esa frase retumbará en mi cerebro una buena temporada.

En su interior, su parte honesta pudo a la de cerrajero y siguió dándole a la cerradura hasta conseguir, al menos, abrirla con lo que quedó de llave. No podemos cerrar con llave, pero sí abrir desde fuera y desde dentro. Pero bueno, aún no estoy segura de si ésta es mi imaginación intenando justificar el clavel, no me hagáis mucho caso.

Al final resultó que mi copia de la llave es mala y se pasó de vueltas, lo que estropeó la cerradura. Nada, alrededor de 500€ de cerradura que habrá que pagar cuando se cambie. Y 139'20€ que el tío me cobró, cantidad sospechosamente inferior a la que vaticinó este Uruk-Hai del metal en términos de precio + iva., calculada por mi matemático particular con cabeza y con calculadora.

Si todavía tengo que pensar que tuve suerte. Igual debería haberle dado un poco de pan de Lembas para el camino a casa. El caso es que ahora sólo puedo abrir la puerta sin el emebellecedor puesto, porque si no la llave no entra bien.

Así que hoy, que pretendía empezar a estudiar, me levanté de bastante mal humor porque tenía que ir al banco y luego coger un bus a la facultad y volver y pedirle la copia de la llave al portero, para hacerme una nueva a mí "en ferreterías grandes, que tienen más máquinas". Al volver del banco resultó que está el portero habitual de vacaciones (con razón no lo encontrábamos ayer) y al chico que está por él en agosto no le dejó ninguna de las llaves del edificio. Nada, oye, si no puedo entrar en mi casa por lo que sea ya me quedo en mi felpudo alimentándome a base de polvo y escombros de las obras del piso de al lado.

Esa es otra. Creo que están haciendo un loft (o deshaciendo un piso, expresión a gusto el lector). Asomándome desde el balcón del salón, no se ve nada más que polvo y ausencia de paredes. ¿Ya aguanté la construcción de un dúplex en mi casa de Oviedo durante más de un año y ahora tengo que aguantar la de un loft en Madrid? Me paso yo el karma por mi ojo de Sauron. Dentro de poco empezaré a oír martillazos y taladros sin más por la calle y me protegeré de una bomba imaginaria agachándome en la esquina de un portal con el bolso por la cabeza, inclinándome hacia atrás y hacia adelante, con los dedos cruzados, sollozando por un mundo sin obras. Y será por obras en Madrid... Me doy un mes para salir en Callejeros o Vidas Anónimas.


Por cierto, queréis saber dónde está el San Pedro del edificio, lo queréis: en Asturias.


Pues eso, "esto es horrible". Y a 36º.
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